¿Cómo nacen los proyectos? De un deseo de compartir. Compartir entre compañeros, con nuestros alumnos, con un artista… Compartir una pasión común o simplemente tomar nuevos caminos todavía inexplorados por el placer de descubrir, conocer y hacer descubrir, dar a conocer a nuestros alumnos… La fotografía “argentique” formaba parte de estos campos inexplorados y decidimos emprender una aventura: cada niño tomaría una foto y luego la desarrollaría en un laboratorio que instalaríamos en el centro para esta ocasión. Solo una foto, con lo cual tenía que ser importante para cada uno, como un lugar específico en la escuela a la que el niño atribuye un significado particular porque pasó tiempo allí, porque evoca una época que guarda en la memoria… Desde el 28 de mayo hasta el 1º de junio, hemos invitado al fotógrafo francés Olivier Gouéry. Instaló su equipo en un laboratorio efímero y, con cada alumno, examinó los pasillos del centro. Con los valiosos consejos de Olivier, cada uno de ellos tomo varios minutos para encontrar el ángulo perfecto, de modo que su fotografía contuviera la magia del lugar. En clase, los alumnos escribieron sobre papel este lugar y explicaron, en tres idiomas, porqué les resultaba tan singular. Luego “revelaron” (el verbo “revelar” español parece más justo que el simple “desarrollar” francés) su imagen en el laboratorio, momento mágico, revelación de una práctica de un tiempo no tan viejo que nuestros alumnos de diez años no conocían. Diez años es también la edad del edificio al que vienen todos los días.

Sus miradas sobre nuestro colegio permitió la creación de un libro: “En este lugar, cumplo diez años”.

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